Del “Análisis fílmico y cinematográfico” y otros disparates (III): Las “Isotopías”

October 11, 2009

De los disparates que los actuales Licenciados en Arte, Mención Cine, atesoran, el de las “isotopías” es quizás el más altisonante. Isotopía, en semiótica narrativa, es un término que el francés A.J. Greimas pidió prestado de la físico química para designar aquello de lo que habla “en el fondo” cualquier texto, como cuando, por ejemplo, un presidente da todo un largo discurso para afirmar que su gobierno representa el bien, y todos los gobiernos anteriores, representan el mal. Lo que subtiende todo el trayecto discursivo es una polaridad semántica (bien vs. mal, en nuestro ejemplo)  y a ese “conjunto redundante de categorías semánticas que hace posible la lectura uniforme del texto” lo llama Greimas, isotopía. Otra cosa es lo que se llama el tema o los temas de una obra, fílmica o del tipo que sea: siguiendo nuestro ejemplo, nuestro hipotético presidente puede desplegar en sus discursos varias anécdotas, una de un pescador, otra de un político, hablar de las finanzas o de la educación. Cada una de estas anécdotas desarrolla un tema: el tema de la pesca, de los partidos políticos, de las entidades financieras o de la escuela. A ningún cristiano, lego o especialista, se le ocurrirá referirse a las isotopías del ciudadano presidente.

Para los teóricos de la Escuela de Artes, las isotopías (o las “líneas isotópicas”,  neologismo pobre) son los temas, por la sencilla razón de que los teóricos de marras no practican la abstracción: los temas de una obra son la realización concreta de  las isotopías (los temas son valores actualizados en las los sujetos narrativos, mientras que las isotopías se refieren a categorías un tanto más abstractas, los llamados “clasemas”). Como las isotopías no “se ven”  (son producto del análisis semántico), y los temas son “visibles”, resulta más cómodo (y pretendidamente más “científico”) llamar “isotopías” a los temas. El triste resultado es que nuestros Licenciados en Artes, Mención Cinematografía, de la Universidad Central de Venezuela, salen diciendo disparates, en  una confusión similar al que confunde la melodía de una pieza musical, con la tonalidad en la que dicha pieza es ejecutada.

No había tocado en años el tema (que no “la isotopía”) de la enseñanza de cine en la Escuela de Artes de la Universidad Central. Pero la noticia de que en la mencionada institución se sigue perpetuando el crimen, me animó a escribir este postergado post. Quizás valga la pena seguir mostrando el arma del delito. Ahora es cuando hay tela que cortar.

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